¿Somos un milagro biológico?

noviembre 14, 2010 | By More

Por Seth Shostak, astrónomo del Instituto SETI.

Fotografía de la Tierra.
Según una encuesta Roper realizada en 2002, dos tercios de la población estadounidense cree que la vida extraterrestre inteligente existe. Pero eso significa que un tercio se muestra escéptico: una parte considerable de la ciudadanía cree que podríamos ser las criaturas más inteligentes en la Vía Láctea, o incluso en todo el cosmos.

Cuando doy conferencias sobre nuestra búsqueda de vida en otros lugares, siempre hay gente en la audiencia que comparte este punto de vista pesimista (lo que me sorprende, dado que han entrado voluntariamente a mi charla). Cuando pregunto qué es lo que motiva su incredulidad, la respuesta generalmente se reduce a esto: la inteligencia extraterrestre es muy improbable.

¿Demasiado improbable? Dada la reciente oleada de descubrimientos de planetas -dando a entender que decenas de miles de millones de mundos del tamaño de la Tierra podrían infestar la Vía Láctea- se podría pensar que el caso de compañía cósmica se apenas “improbable”.

Pero siempre existe la carta de la biología. Claro, los mundos habitables pueden ser abundantes, pero el hecho de encontrar un hogar para ET no significa que las luces están encendidas. En Europa, algunos profesores recientemente han intervenido en el lado de los escépticos, pidiendo encontrar obstáculos biológicos que detuvieran la fácil evolución de seres pensantes.

Hace dos años, Andrew Watson, de la Universidad de East Anglia, creó un modelo matemático de lo que él pensaba que eran las cuatro etapas de transformación en la evolución del Homo sapiens: la aparición de bacterias, células complejas, células especializadas (que permiten la vida multicelular), y finalmente criaturas inteligentes con lenguaje. Esta concatenación de evolución biológica es una reminiscencia de la Ecuación de Drake, y Watson la utilizó para estimar la probabilidad de existencia de seres conscientes.

Lo que observa es que hemos ‘llegado’ al planeta después de casi cinco mil millones de años después que el Sol comenzó a brillar. Dado que nuestra estrella ya no es una jovencita, Watson sostiene que la evolución casi perdió su oportunidad para crearnos. Eso se debe a que el calentamiento gradual del Sol pronto (a menos de mil millones de años más o menos) hizo a la Tierra demasiado caliente para ser habitada por animales evolucionados. Por tanto, el Homo sapiens lo hizo en el límite, y tenemos suerte de estar aquí; hemos ganado la lotería. Watson piensa que la probabilidad de un premio mayor es aproximadamente uno de cada diez mil para todo mundo como la Tierra. Eso es bastante bajo, y él supone que tendremos dificultades para encontrar ET.

Más recientemente, Nick Lane, del University College de Londres y Bill Martin, de la Universidad de Düsseldorf han argumentado que la vida compleja -incluyendo el lector de este blog- sólo existe debido a un evento único miles de millones de años atrás, cuando los organismos simples unicelulares tragaron a algunas otras bacterias que se convirtieron en los motores de la energía; las mitocondrias. Lane y Martin argumentan que sin esta combinación de capacidades celulares, el tipo de células especializadas que podría llegar a constituir plantas y animales nunca hubiesen surgido (notarás que este es uno de los cuatro pasos en la cadena de desarrollo de Watson). ¿En pocas palabras? Usted es la consecuencia de un accidente biológico poco probable.

Estos investigadores no son los primeros en opinar que nuestra presencia en la Tierra es poco probable, por supuesto. El biólogo evolucionista Stephen Jay Gould también lo ha argumentado. Pero la pregunta es, ¿tienen razón?

La respuesta debería ser evidente para cualquiera que supiera algo de estadísticas: No lo sé. Sólo tenemos un ejemplo de un mundo con vida. Y cuando tienes un solo punto de datos, no puedes saber si un fenómeno es común o raro.

Francamente, no estoy terriblemente desanimado por los argumentos. Incluso si Watson está en lo correcto, y sólo el 0,01% de los mundos similares a la Tierra producen inteligencia, millones de especies han surgido en la Vía Láctea. Si es así, es probable que miles de ellos estén ahí fuera ahora mismo, disfrutando de la vida extraterrestre. En cuanto a la supuesta improbabilidad de las células complejas, el biólogo Norman Pace de la Universidad de Colorado me lo dijo de esta manera:

Pienso que el origen de la vida es una consecuencia común del origen de los sistemas planetarios, y la cuestión real es si esta vida sobrevive durante algunos miles de millones de años de evolución. No hay nada especial acerca de nosotros hasta donde yo sé, y no hay razón para predecirlo.

Una vez más se reduce a nuestra incapacidad para hacer una evaluación estadística de cuán ‘suertudos’ somos. Así que claramente, tenemos que buscar otro ejemplo de vida.

Pero la sugerencia de que somos un caso muy, muy especial me inquieta. Va en contra del principio copernicano e implica que nuestra existencia es… bueno… un milagro.

Al parecer, a un tercio de la población le gusta esta idea. Pero a mi no. Después de todo, los milagros son el último recurso de la ciencia.

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Category: Instituto Seti

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Felipe Campos, estudiante de Ingeniería Informática. Atraído desde pequeño por la ciencia, y aficionado a la astronomía desde hace algunos años. Autodidacta en esta ciencia que, con el tiempo que dispongo, intento acercar un poco a la gente, ya sea mediante traducción de artículos o publicación de eventos y actividades astronómicas en Chile. Traductor de ESOcast. Poseo mi propio sitio de astronomía (http://www.cosmonoticias.org/) y puedes seguirme en twitter (http://twitter.com/Astro_Pipe).

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